No existe, hombre capaz de resistirse a los encantos de esta real hembra.
Mezcla, de razas, explosiva. Hispana, árabe y un poquito más.
No es alazán; más yegua, de pura sangre; que bien muchos quisieran tan siquiera alcanzar a poner la punta de la bota, en el estribo izquierdo de su montura...
Está claro. Este carroza, que redacta; hoy, se ha levantado cachondo y al oírla, se ha envenenado con esta maravilla del mundo...
Un saludote a todos y a disfrutar el oído y la vista...
Otra cosa, no puede ser...