-Expiró el primer plazo. El peor. El de no mirar atrás. No quiuere ver esa estela.
-¿Sí?¿Cariño? Era lo único que su interior escuchaba. Muiy en la lejanía. Las malas pasadas de lo iluso. Irreal.
Sonando e incluso esperando se agotase el plazo de duración del último eco, cual suspiro el último eco. Avisando el ya irremediable punto y final sin ir seguido de dos puntos suspensivos. Desenlace, fatal; bastante parecido al del día en que sólo podrás vestir camisa sin bolsilloeco de la última, estando ya a las puertas de País del Nunca Jamás giró casi imperceptiblermente la mirada hacia atrás y pensó:
-Le regalerá mi último poema. Luego Cantares a Go-Go-
-Prefiero dejarlo simplemente en nada queda y todo pasa... y sin genero de duda alguno lo mio es pasar. O mejor dicho: lo mío es que pasen de mí... Rumiaba Corn...
joan manuel serrat aquellas pequeñas cosas -año 1974 (comenzamos juntos en Las Canarias, el largo camino con el supuesto de que la muerte los separaría. Y de hecho así será.
-Poema de amor_
-Nadie ocupará mi lugar. Tampoco lo hiciere nunca. Siempre me llevé mi sofá de las lecturas a doquier. Mi más leal, duradera y silenciosa companera. De la mano de mi creación... No dejó de cavilar durasnte días y días...
-Ella, nunca le dijo la verdad. Muy a su pesar. Pues Corn, siempre lo supo todo. Pero, si bien la vwerdad no es sinónimo de sufrimiento, si que loo es de no tener remedio...